Los ‘Capuchino de cabeza dura’ del valle de Boa Vista en el corazón de Brasil, son unas criaturas de extraordinaria inteligencia. Pasan las noches en la seguridad de sus cuevas, saliendo cada mañana para encontrar comida. Justamente en la parte baja del valle se encuentra su comida favorita, las nueces de palma. Las palmas producen unas semillas enormes que tienen dos cáscaras muy duras que las protegen frente a los ataques. Para los capuchinos esto es una guerra de desgaste. Seleccionan cuidadosamente las nueces que están maduras y le arrancan la cáscara de fuera. Después en vez de intentar romperlas directamente, las dejan en el suelo, porque los monos brasileños han aprendido que las nueces sólo se pueden romper si se dejan secar en al sol. Tras aproximadamente una semana, los capuchinos vuelven al mismo lugar donde la escondieron y golpetean la nuez para ver si está lista. Si este es el caso, utilizan una roca lisa como yunque y golpean la nuez con una piedra más dura, o martillo, y así consiguen abrir la nuez.

Usar dos tipos distintos de herramientas (una roca más débil y lisa como yunque y una más dura como martillo), requiere un nivel de inteligencia excepcional, así como destreza. Las crías copian el comportamiento de sus padres, igual que los niños humanos, pudiéndoles llevar ocho años el aprender a manejar y escoger las herramientas adecuadas.

 

Aquí se puede ver como trabaja el Capuchino de Cabeza Dura

 

Es cierto que no se puede considerar creatividad el que los simios copien un comportamiento desde hace muchos años, el capuchino que me parece que fue realmente creativo es el primero al que se le ocurrió el utilizar una roca más blanda frente a una roca más dura para poder romper una nuez a demás de dejarla secar al sol para que sea posible poder abrirla. Puede que fuese dado por la casualidad, pero tras ver a estos primates en un documental, creo que este comportamiento es el resultado de una gran capacidad de planificación conseguida a través de la experiencia de un individuo concreto que tenía un intelecto más desarrollado que sus congéneres; pero sobre todo, que tenía una mayor creatividad para solucionar sus problemas.

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